sábado, 22 de septiembre de 2012

El carisma de las máquinas

Zeiss Ikon Contaflex. Objetivo Zeiss Ikon Tessar 45mm f:2.8

Mi primer contacto con la fotografía fue con la Zeiss Ikon Contaflex que perteneció a mi madre. Completamente mecánica, por lo que no es extraño que todavía funcione correctamente. Por supuesto que al no llevar ningun chip no tiene la obsolescencia programada que podrían tener las cámaras digitales actuales. Ni siquiera se cuantos disparos tiene el obturador ni me interesa.
No la usé demasiado ciertamente. La utilizaba conjuntamente con un fotómetro muy simple.
Olympus OM10. Objetivo Zuiko 50 mm f:1.8
De las máquinas de 35 mm., la Olympus OM 10, fue la que me dió enormes satisfacciones. Igualmente desconozco los miles y miles de disparos de su obturador. Funciona impecablemente tras su uso durante muchos muchos años. Es mi niña bonita y la guardo como oro en paño.
El salto de la fotografía argéntica a la digital  fue  para mí, en parte obligado, tanto por la economía como en la rapidez de los procesados, y más y más y más . No voy a mencionar todas las ventajas que tiene la fotografía digital, desde la toma hasta el revelado. Pero sí voy a decir algo que la fotografía digital no tiene, frente a la argéntica: no tiene alma. Es por eso que con la fotografía digital busco esa alma abandonada, tratando de imitar a veces la fotografía antigua.




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